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Alma
6 julio, 2020|Misterio

Alma

Alma

La reputación del ingeniero Arturo de la Garza era ampliamente conocida por el cuerpo directivo de la Volkswagen. Durante sus 16 años en la empresa, el ingeniero Arturo había pasado por varias áreas y su actual experiencia lo convertía en la persona indicada para ir a la Ciudad de México a negociar con los alemanes, asuntos relacionados a la nueva línea de autos que estaban a punto de lanzar.

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De mecha corta
29 junio, 2020|Policiacos

De mecha corta

De mecha corta

Cuando Rolandito salió a la tranquila calle rebotando su pelota, se alegró de encontrarse a una niña de su edad.

-Hola, -le dijo sonriente, -quieres jugar «cachi bol».

-¡Sale! ¡Me encanta el «cachi»! -Festejó Paty.

Pronto nació una alegre amistad y en cuanto llegaban de la primaria, se asomaban por las ventanas que daban a sus jardines para hacerse una señal y correr al encuentro.

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El portaretrato
22 junio, 2020|Historias de vida

El portaretrato

El portaretrato

-¿Se puede? -Dijo Sergio al tocar con los nudillos en la puerta de la oficina de su padre.

-Pasa, hijo, adelante. -Respondió el señor Robledo. -Sólo estoy terminando el informe para la junta del consejo pero en un momento acabo.

-¡Qué bárbaro! Te sientes “muy, muy” con tu nueva computadora de monitor plano… quien iba a decir como te has modernizado. Me encanta tu oficina, sobre todo el librero, es de caoba, ¿verdad? Oye pa’, pero ya ni la haces, este porta retrato sí que desentona, ¡está ruquísimo!

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Mentes Asesinas
15 junio, 2020|Historias de vida

Mentes Asesinas

Mentes Asesinas

Un mal día, a los trece años de edad, su madre la llevó a beber con unos amigos y, en completo estado de ebriedad, decidió regalarla a cambio de tres cervezas a un sujeto de nombre José Lugo.

Aquella noche Juana fue golpeada, atada con cuerdas en las muñecas y violada.

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El cómplice
8 junio, 2020|Traición

El cómplice

El cómplice

Como cada viernes por la noche, Roberto se encontraba preparando la clase que tenía que impartir en su grupo de los sábados. Era en verdad dedicado y disfrutaba entregarse por completo a su familia y a dar cátedra. Uno de los pocos gustos personales que se daba era jugar ajedrez y aunque jamás se lo había confesado a nadie, estaba convencido que poseía una intuición muy aguda para saber, no sólo el siguiente movimiento de su contrincante, sino hasta las dos o tres próximas jugadas. Era un experto en descubrir lo terriblemente predecible que resultaba la especie humana.

Esa noche, cuando estaba a punto de terminar de pasar sus apuntes, sonó el teléfono.

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Alejandro Mier
"Mis Andares, no son más que historias de esas que escuchamos a diario y que por creerlas de interés o que aportan algo en este loco afán de tratar de entender el comportamiento humano, me parecieron dignas de dejarlas por escrito. Te aseguro que después de leer algunos de mis Andares, notarás que tú también tienes muchas historias que merecen contarse... si las quieres compartir, son bienvenidas! Por lo pronto, será un placer encontrarte... en los Andares de la vida".